No recuerdo como empezó mi gusto por la escritura. Quizá desde… ¿Desde que tomas el teclado o el lápiz por primera vez? ¿O desde el momento en que las ideas hierven y se atropellan en tu mente desde antes que sepas escribir? Quien sabe.
Recuerdo que cuando me animé a esto (Gracias a mi amigo Carlos Santa María, quien ya tendrá su artículo) siempre busque quienes valorarán mi trabajo. No confiaba en mis profesores de colegio religioso (mis ideas eran consideradas «del diablo» por presentar venganzas, muerte y temas así) y mi único compañero que leía no parecía tenerme en mucha simpatía. Necesitaba a alguien que sepa de historias y que sea neutral.
Justo por ese entonces empecé a frecuentar una tienda de anime. El vendedor, a diferencia de otros, era alguien muy centrado, y apreciaba la calidad de las obras. Fue uno de los primeros a los que mostré mis cuentos, y de los primeros en corregirme.
Él era lo que buscaba: exigente, dispuesto a tachar y corregir. Sin halagos falsos. Justo lo que uno necesita para crecer. Y resultó que no era el único. Varios otros chicos también le pedían asesoría.
Él era paciente, pero tenía un limite. Un día coincidimos los aspirantes a escritores y el tomó nuestros borradores, los intercambió de manos y dijo «Ya, cprrijanse entre ustedes»
Han pasado 8 años desde eso. Un diseñador gráfico que ahora es chef, un constructor reemplazó los planos por la cámara fotográfica, un ingeniero industrial que ahora está aprendiendo a comunicar historias y noticias. Un ex estudiante de medicina, otro de idiomas, otro de negocios, sistemas… en condiciones normales no nos habríamos cruzado nunca. Menos nos habríamos llevado tan bien para seguir siendo amigos después de tanto tiempo.
Somos Ka – tet, pero que eso lo explique mejor Stephen King
«En la saga La Torre Oscura de Stephen King, ka es la fuerza que rige a todos los seres vivos (y no vivos). Es la voluntad de Gan, el equivalente más aproximado al destino en la Alta Lengua (un dialecto ficticio de los libros mencionados). Es la fuerza que provoca que algo suceda, aunque no sea algo imposible de evitar. Se considera que ka es una guía o un rumbo, pero ciertamente no es algo planeado (no es algo que sea conocido por los mortales). Un ka-tet es un grupo de personas unidas por ka. «Somos ka-tet. De muchos, uno», dice Roland Deschain el día anterior a la Batalla de Algul Siento (La Torre Oscura VII). Ka-tet es la creencia de que un grupo de personas pueden estar conectadas por el destino (o por ka). «
